La boda en septiembre de Desirée y Santi

A principios de 2020 Desirée y Santi viajaron a Praga y fue allí donde él le pidió matrimonio a ella. No te voy a engañar, es lo que todas y todos esperábamos de aquel viaje, ¿nos pilló por sorpresa? Pues sí y no, porque lo imaginábamos pero igualmente fue un subidón la confirmación. Fue entonces cuando comenzaron a planear su boda en septiembre del año siguiente.

Cuando conocí a Desirée ella tenía 17 años y yo 12. Yo acababa de entrar en el instituto y ella estaba ya en el último curso cuando a su hermana, Estefanía, y a mí (que cada una veníamos de un colegio y aquello era dramático) nos tocó en la misma clase con la cosa además de que nuestro apellidos empiezan por «S» y por lo tanto íbamos juntas en la lista y a su vez, por ello, en la mesa. Al final una cosa llevó a la otra y cuando me di cuenta pasaba las tardes de primavera entre su casa y la mía comiendo sándwiches de Nocilla, haciendo trabajos de ingles (ojo, yo no tenía internet en casa) y metiéndonos en el Messenger. Guau.

De eso hace ya la friolera de más de 14 años y como te imaginarás en este periodo de tiempo hemos compartido muchos momentos y diferentes etapas. Por eso, cuando Desirée y Santi dijeron (oficialmente) que se casaban no fue como el anuncio de que se casa la hermana de una amiga y ya está y ya está. Fue un paso o dos o tres más allá. Allí había que darlo todo y no se esperaba menos.

La boda en septiembre de Desirée y Santi

Aunque se comprometieron a principios de 2020, parece ser que algo les estaba diciendo al oído que no se tenían que casar hasta 2021, quién sabe. El caso es que tomaron la determinación de celebrar su boda en septiembre del año siguiente al compromiso. De ese modo tendrían mucho más tiempo para los preparativos y podrían disfrutar más cómodamente de los mismos. Además, los dos, que trabajan juntos, tienen empleos bastante demandantes.

Hasta marzo de 2020 todo fue sobre ruedas pero luego vino lo que vino y les pasó lo obvio, lo que a todos: incertidumbre, miedos, bajones anímicos y pérdidas personales. Todo esto se tradujo en que a 3 meses de esa fantástica boda en septiembre faltaba mucho, muchísimo por hacer y es ahí donde entró El Plan Be.

Recuerdo que me senté con ellos un poco a ciegas tanto por su parte como por la mía. Por motivos obvios sabía muchos detalles de lo que se esperaba de la boda, pero había aspectos en los que me perdía. Ellos habían comenzando a planear su boda con casi 2 años de antelación y aún así había muchas cosas que atar todavía. Normalmente nos casamos una vez en la vida, por lo que no es sencillo poner orden entre tanta gestión. Desirée y Santi contaban con bastantes proveedores pero faltaban cosas muy básicas: por ejemplo, contrataron su coche de novios superpronto y Santi, celebrando su boda en septiembre, aún no tenía nada de su look en junio. Lo mismo sucedía con detalles como las invitaciones o el alojamiento para sus invitados (la mitad de ellos venían de Jaén).

Lo primero que hice fue hacer un planning del tiempo que faltaba hasta el día Be y las tareas que aún estaban pendientes y las clasifiqué por orden de prioridades acorde a sus necesidades. Esto no era solo para poner orden, sino también para darles una visión realista de lo que teníamos por delante y a la vez transmitirles tranquilidad. A partir de ahí todo comenzó a rodar.

Los detalles del día Be

Para Desirée y Santi lo más importante era que sus invitados disfrutaran durante el día Be. Para asegurarnos de ello contamos con Las Torres, que se encargó de la gastronomía del evento. Personalmente, creo que la parte culinaria de la boda es la más importante, más aún teniendo en cuenta nuestro estilo de vida en el sur de España. Sin embargo, son el resto de detalles lo que hace una boda especial y que esta se identifique con la pareja en cuestión.

Como decía antes, Desirée y Santi celebraban su boda en septiembre y allá por junio comenzamos, a piñón por los retrasos, con el tema del alojamiento para los invitados que venían desde Jaén hasta La Puebla del Río (Sevilla). Tras valorar diferentes opciones escogimos el Hotel Abades Benacazón para su estancia y además la pareja celebró allí su preboda. Por parte del establecimiento todo fueron facilidades y salió de 10.

La ceremonia fue religiosa y la celebración fue en hacienda Torre de las Arcas, en Bollullos de la Mitación. Rocío, su comercial, es un sol y siempre, al igual que todos los proveedores, remó en la misma dirección que nosotros. Este espacio tiene una estética bastante cuidada y minimalista, por ello, y por los gustos personales de Desirée y Santi, optamos por una paleta de color en tonos neutros que trasladamos a la decoración de la boda. Hubo unos toques de naranja para jugar un poco con el fin del verano y la llegada del otoño. Poco a poco fuimos construyendo lo que fue su día Be.

Una de las cosas que más me preocupaba a título personal era la posibilidad de que lloviese. Lo mejor es que en Torre de las Arcas hay suficiente espacio techado para tener un plan Be en la recámara, pero claro, queríamos solito. La cosa es que el viernes a las 21h con Miguel Ángel, el maître de Las Torres, comprobando por enésima vez la previsión meteorológica. Celebrar una boda en septiembre es lo que tiene. Al día siguiente a las 8h decidimos que todo fuera y la única lluvia fue loa de una nube pasajera mientras estábamos en la iglesia, ¡ni queriendo!

El estilismo ideal para ella en una boda en septiembre

Desirée es una persona supersencilla, romántica y con un toque clásico, por lo que su vestido a medida tenía que representar todo eso. Ella ya tenía pensado su diseño antes de contratar el servicio de asesoría para bodas de El Plan Be y en las pruebas, junto a su modista Mercedes, fuimos perfilando detallitos. En Sevilla en una boda en septiembre puede pasar de todo, pero hay cosas que nunca fallan. El vestido de novia de Desirée era de corte A ceñido a la cintura y con escote cuadrado. La manga terminaba un poco más arriba de la muñeca y el puño llevaba el mismo encaje que la tira de la espalda, sirviendo así como nexo de unión en el diseño. En la parte de atrás además de ese encaje se usó plumetti (¡ojo, que está de vuelta!) para darle un toque más juvenil y menos pesado.

Su tocado fue una creación de Luis Benítez. Desirée no solo se enamoró del diseñador a nivel profesional, sino también como persona y durante la organización de una boda eso es fundamental. Sus zapatos eran personalizados de Loma Shoes, un regalo de su tío, y sus pendientes, ideales, elegantes y atemporales, un detalle de su primo. El ramo de novia lo creó Leandro González, florista y amigo de la novia. Ahí jugamos con el naranja de la inspiración.

Del maquillaje se encargo Loli Correbulla que, siguiendo su estilo y la inspiración que le mostramos, apostó por la naturalidad y los tonos rosa y melocotón. Aún sigo enamorada de la sombra que le aplicó a Desirée. La trenza fue creación de Mawy, del salón Rafael Bizcocho.

Él también cuenta

Sí, sí, como leíste antes Santi estaba tan pancho cuando quedaban 3 meses para su boda ¡y no tenía ni calcetines! La verdad es que su personalidad y actitud fue la ideal para lidiar con toda la presión y la incertidumbre y juntos hicimos piñita para tirar de Desirée, que sí que estaba más preocupada.

Santi vistó de Derby 1951. Teníamos poco tiempo y no nos podíamos permitir fallar, por lo que mi sugerencia fue segura. Finalmente se decantó por un chaqué en un tono azul algo diferente a lo que él tenía en mente, ya que en principio quería un tono más «vistoso», ¿el truco para saber si estás acertando o no? Ponerte bajo diferentes luces, incluida la natural, para ver cómo se ve la tela. El toque más arriesgado lo puso el chaleco, de una tela exquisita y un color que nos encantó y, mi complemento favorito, la corbata. Me enamoré de ella nada más verla y supe que tenía que ser la escogida aunque a priori pareciera la más arriesgada.

Todos sus complementos fueron de la sastrería a excepción de sus calcetines, que se los regaló su cuñada y eran personalizados.

Yo he dicho ya mucho, pero aún así me aferro a lo de que una imagen dice más que mil palabras y aquí viene más de una. Si hay algo que Desirée y Santi consiguieron el día de su boda fue ser de las parejas más felices que he visto en los últimos 5 años, y eso es mucho. Para muestra, muchos botones:

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