Inés Lacasa, costura con conciencia

Inés Lacasa, costura con conciencia

Creo que descubrí el perfil de Inés Lacasa hace ya casi un año, que fue también cuando comenzó a tomar forma como tal su firma nupcial. Su atelier es uno de esos proyectos que han surgido a raíz de la crisis que estamos viviendo, como El Plan Be mismamente, pero que se ve a leguas que han llegado para quedarse.

La propuesta para novias de Inés Lacasa parte del concepto conscious couture, es decir, costura con conciencia. Para mí toparme con ella, aunque sea de forma telemática, supuso una bocanada de aire fresco, ya que creo firmemente que llegó en el momento justo. Quizás en uno complicado, pero no por ello menos idóneo.

Al margen de las tristes consecuencias negativas del último par de años, es cierto que el parón que hicimos nos sirvió a muchos para reflexionar sobre nuestras prioridades personales y profesionales, por lo que es lógico la llegada de la apuesta de Inés Lacasa, pero también lo es desde el punto de vista de las nuevas novias. Como alguien que ha estado en el sector los últimos 4, casi 5 (¡ay!) años, creo que esta firma tiene la capacidad de conectar muy, muy bien con las novias que vienen gracias precisamente a los pilares sobre los que está construida.

La costura consciente para novias de Inés Lacasa

Así se define el atelier de la diseñadora, con la expresión conscious couture. De esta expresión podemos analizar los dos términos que la componen y cómo se aplican en la filosofía de marca de la diseñadora.

¿Cómo puede ser la costura consciente? Pues en el caso de Inés Lacasa es un concepto que traslada a todo el proceso de creación de sus diseños, partiendo de la implementación de técnicas artesanales, empleando materiales naturales y de producción sostenible o llevando a cabo la producción en talleres locales y fomentando la economía circular y zero waste gracias a detalles como el reciclaje de los tejidos sobrantes aprovechándolos para sus etiquetas o los guardapolvos de los vestidos entre otras cosas.

Hace unos meses escribí sobre la nueva colección de vestidos sostenibles de Pronovias, que está genial y es un paso y además tiene su mercado sin duda. Sin embargo, resulta algo más como un complemento o un extra, mientras que en Inés Lacasa este concepto es parte de su esencia, es su ser.

Por otra parte, no creo que eso de consciente se aplique solo a los procesos de producción de sus vestidos de novia, sino también al trato que tiene con sus clientas. En el taller de Inés Lacasa está claro que eso de casarse no se trata ya de un trámite o un «es lo que toca» (por suerte), sino que se trata de una experiencia y para poder disfrutarla ellos mismos tienen que ser conscientes de lo que tienen entre manos, de para quién están creando para así poder transmitir con el diseño y conseguir la belleza que buscan mediante las técnicas tradicionales y artesanas.

En el otro extremo del ring tenemos eso de couture. Inés Lacasa intenta incluir en el proceso creativo y de producción de sus diseños todas esas características que se asocian a la alta costura y que en muchas ocasiones suponen una «nota de corte» para desfilar en París. Se trata de aspectos como el diseño de prendas hechas a medida y a mano por los mejores artesanos, así como el uso de materiales de calidad más exclusivos e inusuales que al fin y al cabo ayuden a conectar con cada novia.

La primera Esencia

Aunque Inés Lacasa es un estudio que trabaja a medida con cada una de sus novias, tuvo que hacer su carta de presentación, y esa no fue otra que Esencia. En esta apuesta destacan los atrevidos juegos con los diferentes tonos de blanco, las faldas desmontables (ojo, ¡no sobrefaldas!), el trabajo exquisito de los diferentes tejidos y sus combinaciones y el uso de texturas distintas y quizás más inesperadas en el mundo novias. Todo ello acompañado de una fotografía y estética donde impera la influencia de ese estilo slow life y minimalismo con un giro que hace que vayamos un pasito más allá y, sobre todo, mucho gusto.

Por supuesto, ni que decir tiene que ya se acabó eso de asociar la moda sostenible a los clichés de los 2000. Es decir, que algo lleve la etiqueta eco no quiere decir que reduzcamos el estilo de una prenda o la paleta de color o sus posibilidades en general. No, hace mucho que dejamos atrás 2006 y que Ecoalf dejó de ser nuestro único referente como marca sostenible cool. Para muestra de ello, he hecho una selección de mis modelos favoritos de Esencia, de Inés Lacasa.

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